¿Tienen los chakras una base física? Lo que propone la ciencia (y lo que aún no sabemos)

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¿Tienen los chakras una base física? Lo que propone la ciencia (y lo que aún no sabemos)

Si practicas yoga, los chakras te resultan familiares: se describen como centros de energía sutil, o prana, que influyen en cómo te sientes. La experiencia es difícil de discutir —la meditación y las asanas cambian tu estado—, aunque la ciencia occidental rara vez se ocupó de los chakras, casi siempre los archivó como metáfora espiritual.

Hay, sin embargo, una propuesta que vale la pena conocer. El investigador Richard W. Maxwell publicó en 2009 una hipótesis intrigante: que esa energía que percibes al meditar podría tener un correlato físico en tu sistema nervioso. No está comprobada —es una teoría que conecta yoga, neurodesarrollo y bioelectricidad—, y justo por eso resulta tan estimulante para explorar.

Veamos qué propone.

El detalle celular: las "uniones comunicantes"

Tu sistema nervioso transmite señales de dos maneras. La química, la más conocida, envía mensajeros entre células. La célula eléctrica usa unos canales diminutos llamados uniones comunicantes (o gap junctions): túneles que conectan directamente el interior de dos células vecinas.

Lo interesante de estas uniones es que permiten a las células compartir señales eléctricas de manera casi instantánea y en ambas direcciones, formando pequeñas redes coordinadas. Maxwell sugiere que los chakras podrían corresponder a zonas del sistema nervioso central donde estas conexiones se concentran de manera inusual. Es una correspondencia propuesta, todavía sin verificación experimental directa, y ahí está parte de su atractivo.

Una idea sobre su origen: lo que te formó como embrión

¿Por qué situar los chakras a lo largo de la columna vertebral y en la cabeza? La hipótesis mira hacia atrás, al desarrollo embrionario. Mientras te formabas, ciertos "centros organizadores" biológicos guiaron la construcción de tu sistema nervioso.

Maxwell plantea que los chakras serían remanentes celulares de esos centros. Bajo esta lectura, los cinco chakras inferiores se alinearían con las regiones de desarrollo de tu columna —cervical, torácica, lumbar, sacra y coccígea—, y los dos superiores con los puntos en los que tu cerebro temprano se diferenció. Conviene leerlo como una elegante analogía estructural más que como un mapa anatómico confirmado.

¿Qué pasaría en tu cuerpo al meditar?

Cuando enfocas la atención en un punto —el centro del pecho, el entrecejo—, activas tu sistema nervioso de la forma habitual. La propuesta agrega un matiz: con la práctica sostenida, esa concentración podría involucrar circuitos eléctricos sutiles que normalmente operan en segundo plano.

Si esto ocurre como sugiere la teoría, tendría sentido que el trabajo con los chakras influya en el sistema endocrino y en el sistema nervioso autónomo, dos reguladores de tus hormonas, tu estrés y tus respuestas emocionales. Es un mecanismo plausible que explicaría fisiológicamente algo que muchos practicantes ya reportan sentir. Plausible no equivale a demostrado, y esa distinción importa.

El despertar de la Kundalini, releído

La Kundalini —esa energía descrita como enroscada en la base de la columna vertebral— es uno de los conceptos más enigmáticos del yoga avanzado. Maxwell ofrece una relectura: en el extremo del coxis habría una concentración de células conectadas eléctricamente, y el "ascenso" de la Kundalini podría corresponder a la apertura secuencial de estas uniones a lo largo de un canal central (Sushumna) hasta el cerebro.

Visto así, la meditación profunda tendería a unificar la red eléctrica de tu columna y tu cerebro en una corriente más coordinada. Es una imagen poderosa, y sigue siendo, por ahora, una conjetura por explorar.

Entonces, ¿ciencia o espiritualidad?

La próxima vez que lleves la atención a tus chakras, vale la pena sostener las dos cosas a la vez: la riqueza simbólica de una tradición milenaria y la posibilidad —apenas esbozada por la ciencia— de que esa experiencia tenga raíces en tu fisiología. La teoría de Maxwell no cierra el tema; lo abre.

Y quizá esa sea la mejor invitación: practicar con curiosidad, no con certezas prestadas.


Nota para el lector curioso: este artículo se basa en Maxwell, R. W. (2009), "The physiological foundation of yoga chakra expression", publicado en Zygon (revista dedicada al diálogo entre religión y ciencia). Es un ensayo teórico, una hipótesis aún no replicada experimentalmente. Lo compartimos porque las buenas preguntas merecen circular —siempre que se presenten como lo que son.

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