Del Conflicto a la Abundancia: La Lección del Pauri 3 del JapJi Sahib para la Colombia de Hoy
Colombia es un país de deslumbrantes paradojas. Por un lado, cargamos las cicatrices del conflicto armado, la división política polarizada y focos de pobreza dolorosa; por el otro, somos una tierra bendecida con una biodiversidad exuberante, esmeraldas únicas en el mundo, dos océanos y una gente de una inteligencia, calidez y capacidad de resiliencia inagotables.
¿Cómo puede una sociedad reconciliar tanta belleza con tanto dolor? El Pauri 3 del JapJi Sahib nos ofrece una guía espiritual e intelectual profunda para transformar nuestra mirada colectiva e integrar estas aparentes contradicciones.
Desarmar los relatos de odio: La lección de Bhai Kanhaiya (Kathnaa kathee na aavai tott)
El Pauri 3 comienza recordando que existen infinitas formas de cómo los seres humanos intentan describir la realidad (kathnaa kathee na aavai tott... kath kath kathee kottee kott kott). Las fuentes explican que el mundo es el mismo, pero un ladrón lo ve a través de sus intereses delictivos, mientras que un santo lo contempla como la creación sagrada de Dios.
En Colombia, la división política y la guerra nos han llevado a narrar el país desde trincheras opuestas. Cada grupo cree tener la razón absoluta mientras demoniza al otro. Sin embargo, en el análisis del Pauri 3 se destaca la figura de Bhai Kanhaiya, un devoto que, en pleno campo de batalla, ofrecía agua fresca por igual a los soldados heridos de su bando y a los del bando contrario. Al ser cuestionado, respondió que no veía amigos ni enemigos, sino la misma Luz Divina en cada ser (sabh meh jot jot hai soe).
- Superar la violencia de la guerrilla y la fractura ideológica requiere cambiar el filtro mental. El Pauri 3 nos invita a trascender los discursos de bando para reconocer la dignidad humana sagrada, incluso en quien piensa diferente o que en el pasado fue un adversario.
De la mentalidad de escasez a la conciencia de abundancia (Daedaa dae laidae thak paahey)
A pesar de nuestras riquezas naturales y del talento de nuestra gente, a menudo caemos en una narrativa de desesperanza y escasez. En el Pauri 3, Guru Nanak proclama:
"Daedaa dae laidae thak paahey / jugaa jugantar khaahee khaahey" (El Gran Dador continúa otorgando sus bendiciones sin cesar, mientras que los receptores son quienes se cansan de recibirlas a lo largo de las eras).
Las fuentes recuerdan que la Divinidad nos entrega regalos vitales (el aire, el cuerpo, los ojos como gemas) incluso sin que tengamos que pedirlos (anamangiaa daan daevanaa). El Dador nunca se agota.
- La riqueza de Colombia (incluidas sus esmeraldas, tierra fértil, megadiversidad y la creatividad de sus jóvenes) ya ha sido reconocida. La verdadera causa de la pobreza y de la avaricia excesiva no es la escasez de recursos, sino la falta de conciencia para reconocer la "marca divina" (neesan) en nuestro entorno. Cuando una sociedad comprende que vive en la abundancia otorgada por el Creador, reemplaza el saqueo y la corrupción por una gestión ética y solidaria del territorio.
La capacidad de renacer de las cenizas (Saaj karae tan khaeh / jeea lai fir daeh)
El verso expresa que la Fuerza Divina es aquella que "modela el cuerpo y luego lo reduce a polvo, retira la vida y vuelve a restaurarla" (gaavai ko saaj karae tan khaeh / gaavai ko jeea lai fir daeh).
- Muchos territorios colombianos han sido literalmente reducidos a polvo por la violencia, la injusticia o los desastres. Sin embargo, la historia del país demuestra una fuerza vital que siempre vuelve a germinar. El Pauri 3 nos enseña que los ciclos de disolución y de prueba no son el final del camino. La misma fuerza que permite la disolución es la que otorga aliento para reconstruir el tejido social y restaurar la vida.
Hadraa Hadur: Dejar de ver la paz como un imposible lejano
El Pauri 3 señala una paradoja común en la fe humana:
"Gaavai ko jaapai disai door / gaavai ko vaekhai hadraa hadur" (Algunos cantan que Dios está distante o en un cielo lejano; otros cantan que Él nos observa cara a cara, siempre presente).
- Cuando la injusticia se prolonga, es común caer en el cinismo y pensar que la paz, la transparencia y el bienestar son ilusiones lejanas (disai door). El Pauri 3 nos invita a seguir la visión de Hadraa Hadur, que reconoce que la justicia y lo divino están presentes en el momento actual, reflejados en el trabajo honesto del campesino, en la solidaridad comunitaria y en la capacidad de transformación de cada individuo.
El camino sin amargura (Nanak vigasai vaeparvaahu)
El Pauri 3 culmina declarando que el gran Guía conduce a los seres a caminar por el sendero correcto (hukamee hukam chalaaeae raahu) y se regocija al florecer, libre de tensiones o amargura (Nanak vigasai vaeparvaahu).
Para la sociedad colombiana y el yogui urbano de nuestra región, el mensaje final es de profunda esperanza: nuestra tarea no es cargar con el peso del resentimiento ni estancarnos en la queja. Al reconocer la abundancia recibida, mirar al otro con compasión desarmada y actuar con rectitud dentro del orden divino (Hukam), Colombia puede florecer radiante (vigasai) y libre del lastre del dolor del pasado.